Estados Unidos Honra a Su Santidad el Dalai Lama

WASHINGTON (Reuters) – El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, entregó el miércoles al Dalai Lama uno de los mayores honores norteamericanos y pidió a China que abriera una negociación con el líder espiritual tibetano exiliado a quien Pekín tacha de separatista.
El Dalai Lama, aceptando la medalla de oro del Congreso de manos de Bush y los líderes de la Cámara, dijo a una concurrida audiencia en el Capitolio que no tenía “ninguna agenda oculta” al pretender una mayor autonomía pero no la independencia para su tierra natal en el Himalaya.
“Continuaré instando a los líderes chinos a recibir al Dalai Lama en China. Descubrirán que este buen hombre es un hombre de paz y reconciliación”, dijo Bush en la primera aparición pública de un presidente de Estados Unidos junto al líder tibetano.
China ha denunciado el reconocimiento al Dalai Lama y lo califica como una “farsa” que dañaría las relaciones entre Pekín y Washington. Las autoridades chinas habitualmente vilipendian al Nobel de la Paz llamándole separatista disfrazado de religioso.
Pero en un discurso de aceptación de la medalla que mezcló ironía y llamamientos a la tolerancia y justicia social, el Dalai Lama dijo que la descripción china de sus motivos era “infundada e incierta”, y pidió a sus partidarios de EEUU que convencieran al país asiático de su sinceridad.
“Sobre el futuro del Tíbet, déjenme aprovechar esta oportunidad para reiterar categóricamente que no busco la independencia. Busco una autonomía significativa para el pueblo tibetano dentro de la República Democrática de China”, indicó.
“Es más, no tengo intención de utilizar ningún acuerdo sobre la autonomía como un escalón para la independencia del Tíbet”, dijo a las más de 1.200 personas congregadas, entre los que había monjes tibetanos, el actor Richard Gere y congresistas y senadores estadounidenses.
China gobierna el Tíbet desde que las tropas comunistas lo invadieron en 1950, y el Gobierno trata con dureza a los tibetanos que presionan por una mayor libertad política y religiosa.
El Dalai Lama, de 72 años, ha vivido en el exilio en India desde que huyó de su tierra natal, predominantemente budista, en 1959 tras fracasar un levantamiento contra el gobierno comunista.
En Pekín, el máximo responsable de asuntos religiosos condenó la concesión de la medalla, la calificó de “farsa” e instó al Dalai Lama a abandonar su sueño de un Tíbet independiente.
“El protagonista de esta farsa es el Dalai Lama”, dijo el miércoles a periodistas Ye Xiaowen, director general de la Administración Estatal para los Asuntos Religiosos, al margen del cónclave quinquenal del Partido Comunista.
/Por Paul Eckert/
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