El maestro se hace a sí mismo.

Nuestra mente condicionada a la usanza occidental nos exige éxitos y metas en todo.., partiendo por los deportes y competencias cuando nños y jóvenes, luego en la vida profesional y personal.
Así, todo lo vamos midiendo de acuerdo a los logros que vamos acumulando…pero, qué pasa cuando incorporamos a nuestra vida una disciplina que no es medible bajo éste punto de vista, como el yoga?


Tendemos inevitablemente a mirar la práctica física del yoga por sí sola y eso es sólo «Asana» o Postura (la tercera rama del Ashtanga).
Si nos enfocamos sólo en YAMA o «Códigos u observancias Morales», nos habla sobre la manera en que las personas deben responder a sus semejantes y relacionarse con ellos y con todos los seres vivos para conseguir un mundo pacífico y armonioso. En la práctica de Asana, el practicante ha de respetar los límites y la capacidad de su propio cuerpo.


Yama nos recuerda la acción no-violenta, en Asana el practicante sentirá frustación ante la dificultad de realizar alguna postura en particular…Paciencia y tolerancia, ésta frustación puede conducir a forzar alguna postura sin preocuparse de alguna parte del cuerpo y ésto derivará posiblemente en lesión.
BKS Iyengar dice que : «se trata de posiciones difíciles y potencialmente peligrosas que han sido creadas para enseñar a los alumnos de yoga a relacionarse con sus propios cuerpos, no con violencia sino con respeto y amor.»
Ser sinceros en sus relaciones consigo mismos y con los demás, en la práctica de asana, es necesario ser franco contigo mismo sin albergar expectativas egoístas, aceptar en qué nivel te encuentras sin pretender conseguir más. La práctica necesita Devoción, Disciplina y Entusiasmo, dentro de límites razonables.
. «La lesión es sin duda el Gran Maestro de la práctica, nos devuelve la atención consciente de manera amplificada, nos baja el ego que siempre quiere más y mejor y nos regresa al mat con una actitud más humilde, más yóguica, Ahimsa: No-Violencia. Lo único malo es que es un Maestro demasiado duro y algo severo.

¿Se puede encontrar la compasión y al mismo tiempo la perfección? ¿Hacer y al mismo tiempo no-hacer, en el momento preciso?

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