Le gustari­a morir asfixiada por su compra señora?

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Esta es una imagen de la Ecologist en una campaña para decir “no” a las bolsas de plastico. En muchos pai­ses ya las bolsas de supermercado son en papel o simplemente la cultura por la bolsa de gnero o la clasica pilgua ya esta instaurada. La esperanza de vida de una bolsa plástica no se conoce en forma precisa. El polietileno fue inventado en la década del treinta y no se expandió a la industria de los supermercados hasta los setenta; las estimaciones sobre su durabilidad oscilan entre 100 años, hasta la más reciente declaración del supermercado irlandés Musgrave de “un millon de años”.
A partir de Marzo del 2004 Australia está llevando a cabo una campaña y ha logrado disminuir en un 12% (200 millones de bolsas ) un logro que ha inculcado en la ciudadani­a una postura al respecto.

La persistencia de bolsos plásticos en el ambiente significa que pueden enredar y dañar vida marina y otros animales. De hecho, el fondo mundial para la naturaleza estima que mas de 100.000 ballenas, tortugas, y pájaros mueren cada año como resultado de bolsas plásticas. La proxima vez que llevemos una nueva bolsa al comprar un árti­culo, pensemos en la tortuga que podrá, algun dí­a, confundir esa bolsa con una deliciosa aguaviva, comérsela, y morir en una forma horrible y asfixiante. O considere el estrechamiento de los arrecifes de corales en el Golfo de Aqaba, Jordania; donde los plásticos acumulados impiden que la luz solar llegue a la profundidad. O, si la perspectiva de la vida salvaje no lo apena, ¿qué tal los 10 millones de bolsas plásticas que son tiradas a diario en Dhakar, la capital de Bangladesh, que tapan los drenajes de la ciudad empeorando las consecuencias de las inundaciones?
Los consumidores han tomado conciencia sobre ésto vagamente, en un nivel emocional, que se manifiesta bajo la forma de lo que podrí­amos llamar “bolsa-culpa”. El término “polución blanca” ha sido acuñado en China para referirse a las matas de polietileno que ruedan por las calles. En Sudafrica, la cantidad de bolsas en las calles es tal que los residentes dicen que frecuentemente parece que hubiera nevado.
Entonces las compañi­as Co-op y Symphony Plastics han desarrollado las nuevas eco-bolsas que utilizan en sus tiendas. La nueva bolsa Co-op irrumpe gracias a la presencia de un componente que permite su sana descomposicion: un ion metalico que es inyectado a la mezcla de polietileno en el ultimo momento. Las variaciones en su concentración son las que le permiten a los fabricantes determinar las expectativas de vida de la bolsa y, por lo tanto, su uso.
Las bolsas comunes no se descomponen debido a que sus cadenas moleculares son complejas e irrompibles. Mientras que el peso molecular del agua es de 18 y el del dioxido de carbono es de 44, el polietileno tiene un peso molecular cercano a los 300.000. “En el Reino Unido hemos estado trabajando en su disminución desde 1996”, dice Michael Stephens, director tcnico de Symphony Plastics. “Ha sido como buscar un cáliz sagrado; un material que se comporta como plástico, es más liviano, presenta buenas propiedades aislantes, puede ser impreso, es fuerte, pero no dura por décadas”. Esta nueva tecnologí­a, por contraste, reduce el peso molecular del plástico de 300.000 a 4.000, puntos donde puede ser consumido por microorganismos. Es degradable más que biodegradable porque no depende de la acción catalí­tica de organismos vivos para su descomposición. Usted puede guardado en un cajón cerrado que igual desaparecera con el tiempo.
Y qué nos queda por hacer a nosotros?:
– volver a la pilgua en nuestras visitas a la vega
– reutilizar lo más posible las bolsas plásticas , reusarlas y reusarlas y reusarlas ….
– tomar conciencia de la ceguera.
– y para los mas osados, ir al super con bolsa de género o con las bolsas plasticas reutilizadas.

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