El Rav Dr. Michael Laitman es máster en cibernética, doctor en filosofía y Cabalá, profesor de ontología y teoría del conocimiento. Autor de 40 libros sobre Cabalá auténtica. Es fundador y presidente de Bnei Baruj y del Instituto ARI, en Israel. Acá un artículo que entrega sobre su mirada de la Crisis Económica vista desde el Cábala.
Presentando el pronóstico:
No tenemos la menor idea…
“El dólar subirá. El dólar caerá. EEUU está hecha pedazos. EEUU se volverá a levantar. Europa es invulnerable. Pues, ya no. Hay que incrementar la regulación. No va a ayudar. La recesión de 1929 está de regreso. Es sólo una crisis temporal. Habrá guerra. No puede ser, son otros tiempos. La crisis ha afectado a todos. ¡Qué va!… aquí no pasará nada.
* Rav Dr. Michael Laitman
Pues, ésta es sólo una lista parcial de todos los pronósticos que logramos extraer de las más destacadas columnas económicas recientes. Parece que en la realidad financiera actual, Forrest Gump -con su célebre máxima “La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”- podría fácilmente tomar un sitio de honor al lado de los mejores comentaristas y expertos en mercados de capitales.
Entre “nos”, nadie tiene la mínima idea de lo que sucederá con nuestra economía. Los modelos financieros están tratando de prever el futuro basándose en el pasado, pero incluso el modelo más sofisticado de predicción podría a penas reducir la incertidumbre, en el mejor de los casos; no eliminarla por completo. Es por algo que aún los principales columnistas económicos se mantienen reservados y no se apuran a dar consejos o conclusiones respecto al futuro de los mercados.
¿Por qué tanto problema? ¿Por qué no somos capaces de pronosticar el futuro de los sistemas que nosotros mismos hemos creado? “Pues, es un asunto muy complicado que depende de muchísimos factores”, responderán afligidos aquellos que en sus manos recae sacarnos del pantano. Pero en realidad, la respuesta es mucho más sencilla: no tenemos la menor idea de qué hará mañana Yamaguchi de Japón o Joe de Wall Street. Y si en el pasado ésto no causaba mayor problema, hoy en día, en nuestra era de turbo-globalización, sólo falta que alguien estornude en el otro extremo del planeta para sacudir todo el sistema financiero y sacarlo de equilibrio.
“La causa de la actual desesperación económica, no obstante, es la propensión de la naturaleza humana a pasar del temor a la euforia y viceversa, una circunstancia que ningún paradigma económico ha sido capaz de suprimir sin graves dificultades”, dijo últimamente Alan Greenspan, el mítico ex-presidente de la Reserva Federal de EEUU, respecto al estado de la economía.
La Cabalá añade que la naturaleza humana que nos impulsa a actuar únicamente por intereses propios es, definitivamente, la protagonista de esta trama, sólo que esta vez tenemos una variable adicional en la ecuación: el mundo entero, junto con todos sus habitantes, se ha transformado en un solo sistema integral, un cuerpo único.
De ahí que para resolver la crisis tendremos que tomar en cuenta esta nueva variable, o sea, adaptar la naturaleza humana a esta nueva realidad que se ha formado ante nosotros.
Los cabalistas, a diferencia de los analistas económicos dicen que en lugar de aprender de las fallas del pasado podríamos aprender de los éxitos demostrados que han estado funcionando por milenios.
Pues, si se trata de sistemas integrales, tenemos muchos ejemplos a nuestro alcance, tales como el cuerpo humano, cuya salud se mantiene gracias al comportamiento considerado de cada célula, entregándose felizmente para el bienestar del cuerpo entero.
De hecho, la estabilidad de cada sistema natural depende de la reciprocidad entre todos sus componentes. En el momento que alguno de esos elementos le hace daño, la naturaleza no tiene piedad de él y se enlista de inmediato para restablecer el balance infringido en ese sistema a toda costa.
“…todo aquel que infringe alguna de las leyes de la Naturaleza se encuentra perjudicando el Plan Maestro de la Naturaleza, y consecuentemente, es castigado por Ella”, explica Rabí Yehuda Ashlag, el más grande cabalista del siglo XX, la razón del aprieto en el que nos encontramos en la actualidad.
Y nosotros, que no damos abasto, tratando inútilmente de satisfacernos a cuenta de otros, consciente o inconscientemente, nos encontramos un “buen” día con un tumor en nuestro cuerpo colectivo…
En otras palabras, desde el momento que el mundo se ha tornado en una pequeña aldea global, tenemos que acoplarnos al comportamiento debido. Es decir, que al estar totalmente interconectados e interdependientes, ya estamos sujetos a otro tipo de leyes, y no hay marcha atrás, tal como un adolescente no podrá volver al jardín de infantes, haga lo que haga.
Y aunque pareciera lógico deshacer nuestra aldea global, aislándonos mutuamente para evitar el “Efecto Mariposa” económico, vale recordar los acontecimientos del siglo pasado para ver hacia dónde nos conduciría la separación…
Por lo tanto, tendremos que llegar a entender que cada persona en el mundo -no sólo los líderes, economistas o expertos-, constituye un elemento integral de todo el sistema, el cual influye o impacta personalmente al sistema entero. Por lo que el paradigma económico más provechoso para todos es el que considere el bienestar del total.
Es decir, no podremos curar nuestro cuerpo colectivo hasta que la última persona sobre la Tierra no reconozca que ella también es parte integral de nuestro cuerpo universal. Al sólo tenerlo en mente, ganaremos la buena salud del cuerpo entero.
En otras palabras, al tomar en consideración a cada uno de los miembros de la sociedad, dondequiera se encuentre, independientemente del género, raza, nación o religión, ganaremos el apoyo de la Naturaleza, mostrándonos no sólo la salida de nuestro apuro hacia la formación de una sociedad sólida y fructífera, sino también, premiándonos con el bono de una nueva vida en el nivel más alto de existencia.”

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