“No pierdas tu vida por aquello que se te va a quitar. Confía en la vida; si confías, sólo entonces podrás abandonar tu conocimiento, sólo entonces puedes poner tu mente a un lado. Con la confianza, se abre algo inmenso. Entonces la vida no es una vida ordinaria; se vuelve llena de Dios, desbordante.”
Esta es la carta del Tarot Zen de Osho que más me gusta, habla de algo que nos falta a muchos… la .
El otro día conversando con una amiga, hablábamos sobre sus “dolores de guata”, eso que todos tenemos, preocupaciones, problemas con nosotros mismos, con otros o con el mundo… hasta que de pronto le dije “y …cómo estás con Dios?”.
Me doy cuenta que al final, al final, al final, de todo problema, siempre ahí hay una inmensa llave. Creo que para ello es necesario hacerse algunas preguntas hacia adentro:
-Crees en “algo” más allá de la materia?
-Crees en “algo” superior?
-Confías en que ese “algo” te protege?
-Qué crees que ocurre con nosotros luego de la muerte? Se acaba todo?
-Qué tan agradecido estás de la vida y de Dios?
-Sientes que en tu vida las cosas son Casuales o Causales?
-Conversas con Dios? …y le pides?
-La oración es gratis, la practicas?
Ojo que no he dicho en ningún minuto la palabra misa, sacerdote, comunión, pecados, sólo hablamos de espiritualidad y no de religión. Creo que es bueno comenzar a entender ésta distinción y comenzar a quitarnos culpas y trabas que sólo nos hacen el camino más largo a la conversa con Dios.
La forma y el color que tome, depende de las creencias que necesita cada uno.
Hoy el problema del mundo parte de ahí, y sería bueno parar un rato y hacernos la pregunta hacia adentro: “Y yo cómo estoy con Dios?”

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